lunes, 10 de septiembre de 2007

LA MALDICIÓN DE TUTANKAMÓN

Una de las maldiciones más famosa de la historia es la que rodea al faraón egipcio Tutankamón, debido a las extrañas circunstancias en las que murió él y en las que murieron la mayoría de los exploradores que hallaron su tumba.


Tutankamón perteneció a la XVIII dinastía de Egipto y sólo tenía 10 años cuando subió al trono, pero su inesperada muerte a la edad de 19 años en circunstancias poco esclarecedoras estuvo siempre rodeada de misterio. Desde el hallazgo de su tumba en noviembre de 1922 por Howard Carter, los estudios de su prematura muerte han sido fuente de todo tipo de especulaciones. De entre todas las existentes, la que más relevancia ha tenido aseguraba que el faraón había sido asesinado, ya que unas radiografías realizadas a la momia en 1968 mostraban fragmentos astillados de hueso en su cráneo. Pero los avances de la ciencia han descartado que el faraón muriera asesinado, ya que nuevas imágenes tomadas desde un escáner en el 2005 revelan que una fractura en el femur izquierdo y su posterior infección pudo ser la causa real de su muerte, quedando así descartada la opción de su asesinato.


Las mismas imágenes tomadas por el Escáner CT no sólo han servido para aportar más datos sobre su muerte, sino que gracias a ellas se ha podido reconstruir el verdadero rostro del faraón que hasta ahora sólo podíamos intuir a través de su máscara.


Pero a pesar de todos estos avances y descubrimientos, varias preguntas rondan todavía por mi mente, ¿Qué causas motivaron la muerte de la mayoría de los exploradores que descubrieron su tumba?, ¿Existe realmente la maldición de Tutankamón?. Las respuestas a estas preguntas son muy confusas, mientras unos creen realmente en la existencia de dicha maldición, otros culpan a la prensa inglesa de airear las leyendas de la maldición de los faraones (creencia de que sobre cualquier persona que moleste a la momia de un faraón del Antiguo Egipto cae una maldición por la que morirá en poco tiempo), y para reafirmar dicha leyenda, la prensa inglesa confirmó la existencia de la siguiente frase, escrita en un muro de las antecámaras: "la muerte vendrá sobre alas ligeras al que estorbe la paz del faraón". Mientras unos especulan con la existencia de una maldición, otros creen que en el aire acumulado en la tumba podrían existir virus conservados durante siglos, los cuales podían haber sido los responsables de dichas muertes, ya que en estudios recientes de antiguas tumbas egipcias se han hallado bacterias patógenas peligrosas para aquellas personas que posean un sistema inmunológico débil.


El hallazgo de la tumba de Tutankamón ha sido un descubrimiento excepcional, que nos ha permitido estudiar más profundamente el ritual de enterramiento de los egipcios, pero realmente, ¿Es este hecho justificable para profanar una tumba?

sábado, 8 de septiembre de 2007

STONEHENGE


Este misterioso monumento megalítico, formado por cuatro círculos concéntricos de piedras está situado en Wiltshire, al sur de Inglaterra. Las piedras de Stonehenge (Stone = piedra; Henge = monumento con borde circular) datan entre 2500 y 2000 a.C., siendo el monumento construido en diferentes fases.


El círculo externo consta de de 30 piedras gigantes de las que actualmente solo se conservan 17, las cuales están separadas entre si a una distancia aproximada de 1,5 metros. Tres metros al interior nos encontramos con sesenta menhires que son de un tipo de roca llamada "piedra azul" de los cuales solo se conservan veinte. Más hacia el interior una herradura de piedras del mismo material con cinco trilitos de gran tamaño, encontrándose dentro de los trilitos una herradura interior de 19 menhires para pasar finalmente al centro donde nos encontramos con la "piedra del altar". Todo este conjunto está rodeado por un foso de 104 metros de diámetro , donde podemos encontrar un bancal en el que aparecen 56 fosas conocidas como los agujeros de Aubrey ( en honor a su descubridor Sir John Aubrey, en el S.XVIII). Entre los agujeros de Aubrey y el foso circular nos encontramos con cuatro marcas denominadas "cuatro estaciones". También nos encontramos cerca con la Piedra del Sacrificio y la Piedra Talón.



Actualmente se desconoce la finalidad con la que fue construída dicho monumento, ya que mientras unos suponen que era utilizado como templo religioso otros creían que era un observatorio astronómico cuya finalidad era predecir las estaciones, aunque algunos profundizaron más y llegaron a relacionar la creación de los agujeros de Aubrey con el ciclo de los eclipses lunares y otros relacionaron los distintos ángulos que había entre las piedras solitarias como un método eficaz para poder definir los solsticios y los equinoccios, al igual que las salidas y las puestas del Sol y la Luna. Pero si misteriosa es la finalidad de dicho monumento, tan misteriosa es también su creación, la cual es atribuída a diferentes creadores como los Druidas, la corte del Rey Arturo, y hasta incluso a visitantes de otros mundos.

viernes, 7 de septiembre de 2007

MEIGAS

"En las meigas, no creo, pero haberlas, haylas", esta es una frase muy frecuente entre aquellos que creen encontrarse ante situaciones que no cuentan con explicación científica. La palabra MEIGA muy frecuentemente utilizada en Galicia, Asturias y en algunas zonas de León, proviene del latín "magicus".


Antiguamente las meigas eran consideradas mujeres que tenían conocimientos de magia y artes ocultas, destacando entre sus cualidades la capacidad de hacer hechizos, males de ojo (extraño mal que ciertas personas transmiten a otras a través de la mirada) y adivinación. Dentro de estas cualidades la del "mal de ojo" es una de las más temidas, se cree que entre sus síntomas están el cansancio, malestar general, insomnio, pesadillas, pesadez y opresión en el pecho, depresión, mareos, vómitos, tensión nerviosa, entre otras, a las cuales especialistas en medicina no encuentran justificación. Por ello, son muchas las técnicas que nos podemos encontrar para detectar que todos esos síntomas son debidos a un "mal de ojo". Una de estas técnicas que nos va indicar si la persona que la realiza tiene "mal de ojo", consiste en poner debajo de su cama un plato de cobre con vinagre y unos puñados de sal gorda, pasados tres días si la sal ha trepado hasta los bordes del plato esto significaría que la persona padece dicho mal. Una vez detectado el "mal de ojo" se deberá hacer una limpieza y en caso de que la persona no la padezca debe protegerse. Entre los métodos más conocidos para protegerse contra las meigas nos podemos encontrar con amuletos fabricados de diferentes materiales (azabache, ámbar, coral rojo), también la Cruz de Caravaca, figas, colgantes con forma de ojo, etc.



El arquetipo que actualmente tenemos de meiga corresponde con la típica mujer de aldea, de avanzada de edad, acrecentada por la dureza, la crueldad y la venganza, aunque también se habla de que a veces son buenas, ya que algunos incluso las comparan con la figura de curandera. Esto provoca que mientras unos las teman otros recurran a ellas para pedir ayuda para solucionar problemas de salud, librarse de alguien, para protegerse o para saber su futuro.

En Galicia, unas de las historias de meigas que más dió que hablar tanto en la zona como en la prensa fue la de Las Meigas del Mato, de la cual para todos aquellos interesados se puede encontrar una amplia información en la web de la Universidad de Navarra:

http://www.unav.es/dpp/tecnologia/2005/9/historia.htm

Aunque las meigas parece que no deja de ser más que una leyenda arraigada en las tradiciones populares, de vez en cuando no viene mal pronunciar el desconjuro: ¡San Silvestre, meigas fora!

domingo, 12 de agosto de 2007

LA ISLA DE PASCUA

La Isla de Pascua o Rapa Nui fue descubierta el 5 de abril de 1722, por un navegante holandés llamado Jacob Roggeween, quien la bautizaría con ese nombre debido a que el día que la había descubierto era domingo de Pascua de Resurrección. Aunque la isla era conocida anteriormente como "Te pito o te henúa" (ombligo del mundo) y "Mata ki te rangi" (ojos que miran al cielo) por unos nativos que habitaban allí desde hacía 300 años.



Ubicada en el Océano Pacífico y situada a 3.700 km. del continente americano, a 4.600 km. de Tahiti y a 7.000 km. de Nueva Zelanda, hace que su acceso más habitual sea por vía aérea.


A lo largo de sus 11 km de ancho y sus 23 km de largo se pueden apreciar cientos de antiguas estatuas polinesias llamadas Moai (cabezas de piedra), por las cuales la isla es tan conocida. Estas estatuas tienen en vilo a los arqueólogos y antropólogos, los cuales continúan debatiendo su significado. Se cree que los Moai eran represantaciones de antepasados difuntos (como señales lapidarias), dioses o quizá de personajes importantes vivos. Se creía también, que cada estatua poseía poderes cósmicos y mágicos que protegían a sus descendientes.

Los lugares donde se levantaban estas enomes estatuas (algunas de hasta 12 metros y 50 toneladas de peso), eran altares de piedra conocidos como ahu, que originalmente eran tumbas abiertas construídas mucho antes que los Moai. Además de los Moais, debemos también destacar el volcán Rano Raraku, lugar donde se encuentra la cantera abierta en donde fueron tallados la mayoría de los Moais que existen.

De entre todas las leyendas que hay sobre la Isla de Pascua, una de las que más ha permanecido inalterable ha sido la que nos habla sobre "el andar de los moai" y la fuerza misteriosa que los movería: el mana (fuente de energía que aparece en varias culturas de Oriente Medio). Esta leyenda y otros enigmáticos secretos que se esconden detrás de esas enormes figuras, convierten a esta isla en un lugar realmente mágico.